🤍 La esperanza que se multiplica
Hay testimonios que nos recuerdan que la esperanza no solo se recibe; también se comparte. Y muchas veces, cuando alguien decide sembrar con generosidad en lo que Dios está haciendo, esa semilla llega mucho más lejos de lo que puedes imaginar.
Hace poco leí la historia de Ivonne:
“Desde el inicio de Un Milagro Cada Día en español lo escuchamos cada mañana con mi marido y lo compartimos a diario también con muchas personas. Ha sido un tremendo regalo. Hemos visto cómo Dios los usa a ustedes por este medio para acercar a personas a Cristo y hacer crecer su fe. Gracias a Un Milagro Cada Día, a los escritores, por compartir con tanta sinceridad su vida y su caminar con el Señor; eso ayuda a que muchos se identifiquen y abran su corazón al mensaje. Que toda la gloria sea a Dios”.
Mientras leía sus palabras, pensaba en algo que me conmovió profundamente: Ivonne y su esposo no solo reciben el devocional cada mañana; también lo comparten. Lo que un día llegó a sus vidas como una palabra de ánimo, ahora está llegando a muchas otras personas a través de ellos.
La Palabra de Dios dice: “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia” (2 Corintios 9:10, RVR1960).
Me encanta esta imagen, porque nos recuerda que Dios no solo nos da semilla para sembrar; también es quien la multiplica. Y eso es lo hermoso de la generosidad en el Reino de Dios. Lo que sembramos no termina en nosotros. Dios lo toma, lo multiplica y lo usa para tocar corazones que quizás nunca conoceremos.
Amigo/a, nunca puedes dimensionar hasta dónde puede llegar tu generosidad. Tal vez para ti sea una ofrenda, una oración o un acto de obediencia; pero en las manos de Dios puede convertirse en una palabra de vida para alguien que este cansado, confundido o lejos de Jesús.
Cuando siembras en lo que Dios está haciendo, no solo estas dando. Estás participando en la extensión de Su Reino. Estás ayudando a que más personas, como Ivonne, reciban esperanza y luego se conviertan en portadores de esperanza para otros.
Oro para que Dios multiplique cada semilla que siembras con amor.