🎉 Hay una fiesta…
¿Alguna vez has pensado en cuánto se alegra Dios por ti?
Miremos juntos esta parábola de Jesús: el hijo volvió a casa con pasos lentos y la mirada baja. Había ensayado un discurso, una explicación, tal vez incluso una disculpa que pudiera suavizar el enojo de su padre. Pero, antes de que pudiera decir una sola palabra, el padre lo vio a lo lejos y salió corriendo a su encuentro.
“Traed el becerro gordo y matadlo; comamos y hagamos fiesta, porque este mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” (Lucas 15:23–24, NVI).
El padre no solo aceptó al hijo de vuelta: hizo una fiesta. Preparó un banquete.
Así es el corazón de Dios con nosotros. Su amor es tan grande que desea celebrarnos, llenarnos de gozo y hacernos experimentar su plenitud, incluso en medio de nuestros errores o dificultades.
Y aún hay algo más asombroso: Dios se deleita en nosotros. Su corazón rebosa de amor por cada uno de sus hijos. Como dice la Biblia: “Me condujo a un lugar seguro; me rescató porque en mí se deleita.” (Salmo 18:19, NTV).
Así también Dios se regocija en ti.
No porque todo sea perfecto, sino porque eres suyo. Su deleite no nace de tus logros, sino de su amor. Incluso cuando llegas cansado, confundido o con el corazón herido, Él sigue mirándote con ternura y alegría.
Por eso, cuando te sientas desanimado o pienses que no eres suficiente, recuerda esta imagen: Dios mirándote con amor, celebrando tu existencia e invitándote a que te acerques sin miedo. Su amor no depende de tu desempeño. Él sabe quién eres y cuánto vales.
Acércate hoy a Dios con confianza, Amigo/a, y deja que su alegría y su amor renueven tu corazón. Permítete recibir su deleite y celebrar junto a Él la maravillosa persona que eres.