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Fecha de publicación 2 de jun. de 2026

🏹 Guerra interior: la batalla diaria

Fecha de publicación 2 de jun. de 2026

Hace poco más de dos años, empecé a luchar con algo que no era parte de mi vida antes. El embarazo de nuestro segundo hijo fue riesgoso. Y entre cuidar de Shaila, de nuestra hija mayor, del hogar y del ministerio, la presión y la preocupación comenzaron a acumularse. Sin darme cuenta, esa presión comenzó a transformarse en enojo constante, llevándome a reaccionar de formas que no eran propias de mí. 

Recuerdo especialmente una vez en la que exploté con mi hija por un berrinche bastante normal para su edad. Sabía que había sido muy duro con ella y me sentí horrible. Más tarde, cuando me calmé, fui con ella y le pedí que me perdonara, ella me abrazó y me dijo: «Te perdono, papi».  

Me gustaría decir que esa fue la única vez, pero no es así, por los siguientes meses esta historia se repitió, y me sentía muy mal cada vez que explotaba, pensaba; «¿Qué estoy haciendo?» Eso no era necesario, ¿por qué no me pude contener? 

¿Te ha pasado? 

Quizá no con el enojo, sino con otra área de tu vida, donde piensas: ¿por qué sigo haciendo eso? ¿Por qué sigo respondiendo así?

Para mí ya pasaron más de dos años de esto, nuestro hijo nació bien y en el tiempo correcto gracias a Dios, y este tema ya no es una constante, pero aún hoy, en tiempos de mucha presión, la lucha interna sigue estando ahí. 

Pablo habla de esta lucha: «Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la Ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra lo que considero bueno, y me tiene cautivo » (Romanos 7:22-23, RVR1960). 

Quizá reconoces esta misma batalla dentro de ti. Una parte de ti ama a Dios, pero otra parte se resiste. Y eso puede ser agotador. 

Pero gracias a Dios, la historia no termina aquí, ni para ti, ni para mí.  

La guerra interior es real, pero también son reales el Espíritu de Dios en ti, su gracia y su perdón que, cada día te ayudan a continuar, a seguir adelante ¡a no darte por vencido! 

Amigo/a, no estás solo/a en esta lucha. Y aunque hoy sientas el peso del conflicto, Dios sigue obrando en ti. 

Mañana veremos que hay una verdad aún mayor que esta batalla. Por hoy, recuerda: la guerra es real, pero la gracia de Dios también.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.