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Fecha de publicación 12 de ago. de 2026

💪🏻 Fuerza bajo control

Fecha de publicación 12 de ago. de 2026

Uno de los pasajes de la Biblia que no deja de sorprenderme y hablarme es Mateo 11:28-30 (RVR1960): “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.”

Siempre me ha fascinado esta imagen de Jesús: Él mismo diciendo que es manso y humilde de corazón.

Y esta imagen se vuelve todavía más profunda cuando la conectamos con la idea del yugo. ¿Sabes cómo funcionaba un yugo en esos tiempos o para qué se usaba? Un yugo era una herramienta de agricultura que unía a dos animales de carga para llevar peso juntos. En tiempos bíblicos, se usaba principalmente con bueyes para arar campos o tirar de carros.

Ahora déjame hacerte una pregunta: ¿Dónde te imaginas a Jesús en esa escena?

Muchos imaginan a Jesús observando desde lejos, dando instrucciones. Pero eso no es lo que Él está diciendo. Jesús está diciendo que Él está a tu lado.

Puedes imaginarlo: el Rey del universo usando una imagen en la que Él mismo lleva la carga contigo.

Un yugo normalmente unía a dos animales: uno fuerte y experimentado, y otro más joven o menos entrenado. El fuerte marcaba el paso, cargaba con el mayor peso y el otro aprendía a caminar a su lado. Con esto en mente, las palabras de Jesús adquieren un significado todavía más hermoso.

Y esa imagen del yugo revela algo precioso acerca del carácter de Jesús. Él no solo camina con nosotros; también es el ejemplo perfecto de mansedumbre y humildad. 

El ser más importante del universo se rebajó para servir a sus discípulos lavándoles los pies.

El Dios creador de todo lo que existe no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse (Filipenses 2:6-8). 

Mientras tanto, nosotros muchas veces nos aferramos a nuestros “derechos”, a nuestra importancia y a nuestro orgullo.

Pero Jesús hizo lo opuesto. Se humilló voluntariamente, tomando naturaleza de siervo. Se hizo obediente hasta la muerte… y muerte de cruz.

Jesús nos mostró con su vida cómo se ve la siguiente bienaventuranza: “Bienaventurados los mansos, porque recibirán la tierra por heredad.” (Mateo 5:5, RVR1960).

La mansedumbre podría definirse así: Fuerza bajo control.

¿Puedes ver la conexión? Jesús, siendo el ser más poderoso del universo, vivió en perfecta mansedumbre mientras caminó sobre la tierra. Tenía todo el poder, pero eligió rendirlo al propósito del Padre.

Me encanta cómo lo expresa C. S. Lewis: “El Hijo de Dios se hizo hombre para permitir a los hombres llegar a ser hijos de Dios.”

Eso es mansedumbre, es poder rendido a Dios.

Y si tú y yo seguimos el ejemplo de nuestro Señor, la promesa es hermosa: recibiremos la tierra por heredad.

Amigo/a, ¿estás caminando en mansedumbre? ¿O estás dejando que el orgullo, la impulsividad o la necesidad de controlar todo gobiernen tu vida?

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.