📅 Fecha LÃmite
Cuando atravesamos momentos de prueba, lo último que suele surgir en nuestro corazón es la tranquilidad.
Recuerdo una ocasión en la que debíamos pagar la cuota del auto y, simplemente, no teníamos el dinero. La fecha límite se acercaba y, humanamente, no veíamos una salida.La preocupación intentaba apoderarse de mis pensamientos.
Un día, mientras caminaba de regreso a casa después del gimnasio, elevé una oración sencilla pero sincera: “Señor, sé que me amas y que Tú eres mi proveedor. Decido descansar en tu amor por mí”.
Esa fue mi declaración de fe.
En ese mismo instante, una paz profunda inundó mi corazón. La preocupación no desapareció de inmediato, pero algo dentro de mí cambió: supe que Dios supliría lo que necesitábamos.
Cuando llegué a casa, recibí la llamada de una persona muy especial. Me dijo que había sentido, de parte de Dios, darnos una ofrenda. Cuando mencionó la cantidad, me quedé en silencio… era exactamente el monto que necesitábamos para pagar la cuota del auto esa semana.
Dios ya había provisto.
En ese momento comprendí que, cuando realmente descansamos en su amor por nosotros, podemos vivir tranquilos, sabiendo que tenemos todo lo que necesitamos en cada área de nuestra vida. Eso es plenitud.
Mira lo que dice la Palabra de Dios: “Su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad…” (2 Pedro 1:3, RVR1960).
Todas las cosas. No algunas. No solo las espirituales. Todas.
Cuando enfrentamos dificultades, nuestra reacción natural es angustiarnos. Pero cuando su amor nos es revelado, nos invita a hacer algo diferente: confiar antes de ver la respuesta.
Tal vez hoy estés atravesando una situación que parece imposible. Quizá las cuentas no cuadran, las fuerzas no alcanzan o las respuestas no llegan. Pero recuerda esto: el que no escatimó ni a su propio Hijo también te dará, juntamente con Él, todo lo que necesitas.
Amigo/a, decide descansar y confiar. Dios, tu Padre, cuida de ti.