🕵🏻 Examina tu corazón
En estos días estoy releyendo un pequeño libro que, aunque tiene un título desconcertante, es uno de los grandes clásicos de la literatura cristiana: Cartas del diablo a su sobrino, escrito por C. S. Lewis.Este libro es una sátira narrada desde la perspectiva de un demonio.
En cierta ocasión le preguntaron a Lewis cómo pudo escribir algo así, y él respondió: “Solo tuve que mirar dentro de mi propio corazón.”
Con esas palabras, Lewis no estaba confesando intenciones malignas, sino reconociendo algo profundamente humano: que el corazón es un territorio complejo, contradictorio y, muchas veces, engañoso.
Vivimos en una cultura que constantemente nos repite: “Sigue tu corazón”.La idea suena bien, incluso parece liberadora. Pero la Palabra de Dios nos invita a detenernos y a mirar más profundo: “Nada hay tan engañoso como el corazón.” Jeremías 17:9 (NVI).
Es una afirmación radical, pero honesta.Y si somos sinceros delante de Dios, basta con examinar nuestro propio corazón para darnos cuenta de cuántas veces hemos tomado decisiones guiados por emociones momentáneas, impulsos o deseos que luego nos llevaron por caminos equivocados.
Amigo/a, nuestro corazón —el tuyo y el mío— tiende a dirigirnos según lo que sentimos en el momento. Por eso, mientras la cultura dice “sigue tu corazón”, la Biblia nos ofrece un consejo mucho más sabio: guarda tu corazón y entrégalo a Dios para que Él lo transforme.
Por eso, en esta semana que estaremos juntos, quiero compartir contigo algunas lecciones que la Biblia nos da acerca del corazón.
Mi oración es que, en estos días, puedas escuchar la voz de Dios y tomes la decisión de rendir cada deseo, cada emoción y cada sentimiento momentáneo al Dios que siempre sabe lo que es mejor para vos.¡Gracias por estar aquí!
Oremos: “Señor, que esta semana puedas hablarnos con claridad y mostrarnos las áreas donde quizá hemos escuchado más a nuestro corazón que a ti.Padre, ayúdanos a rendir cada área de nuestra vida a ti, en especial aquellos deseos desordenados de nuestro corazón. Amén.”