🌊 ¿Estanque o RÃo?
"El que cree en mÃ, como dice la Escritura, de su interior correrán rÃos de agua viva." Juan 7:38 (RVR1960)
Mientras meditaba en este versÃculo, una pregunta vino a mi corazón: ¿está fluyendo la vida de Dios a través de mà o simplemente estoy intentando mantenerme espiritualmente a flote?
Jesús utiliza una imagen que llama poderosamente mi atención. No habla de un estanque, sino de un rÃo. Y la diferencia es enorme.
El agua estancada permanece en el mismo lugar. Un rÃo, en cambio, está en constante movimiento. Lleva vida por donde pasa, refresca lo que está seco y alimenta lo que está creciendo.
Cuando Jesús habló de rÃos de agua viva, describió algo muy distinto de la vida espiritual que muchas veces imaginamos.
Con frecuencia vemos nuestra relación con Dios como un recipiente que necesita ser llenado una y otra vez. Nos sentimos vacÃos, buscamos a Dios, recibimos fuerzas y volvemos a empezar.
Pero Juan nos revela la clave de esta promesa: Jesús estaba hablando del EspÃritu Santo. Es decir, no se trata solo de recibir fuerzas para sobrevivir un dÃa más, sino de llevar dentro de nosotros este rÃo de agua viva, capaz de transformar nuestra vida y bendecir a otros.
Amigo/a, la presencia del EspÃritu en nosotros nunca tuvo como propósito permanecer encerrada dentro de nuestra vida. Él produce una obra que inevitablemente comienza a fluir hacia los demás.
Su paz se refleja en medio de las dificultades. Su amor alcanza a las personas que nos rodean. Su gracia se manifiesta en nuestras palabras y acciones.
Muchas veces buscamos más de Dios para sentirnos mejor, pero el propósito del EspÃritu Santo es mucho más grande que nuestro bienestar personal. Él es el rÃo que nos transforma para que otros también puedan experimentar la vida de Dios a través de nosotros.
Te invito hoy, a abrir tu corazón y pÃdele al EspÃritu Santo que te llene nuevamente, no solo para sostenerte, sino para que Su vida fluya a través de ti y alcance a quienes te rodean.