• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 10 de ene. de 2026

🛠️ Estás en proceso

Fecha de publicación 10 de ene. de 2026

Crecer en la fe no sucede de un día para otro. Es un proceso constante, guiado por el Espíritu Santo, en el que Dios va moldeando nuestro carácter hasta que nos parecemos más a Jesús.

El apóstol Pedro anima a los creyentes que ya conocen a Jesús a no quedarse estancados en la fe: “Esfuércense al máximo por responder a las promesas de Dios, complementando su fe con una abundante provisión de excelencia moral; la excelencia moral, con conocimiento; el conocimiento, con dominio propio; el dominio propio, con perseverancia; la perseverancia, con devoción a Dios; la devoción, con afecto fraternal; y el afecto fraternal, con amor por todos” (2 Pedro 1:5–7, NTV).

Cada una de estas virtudes representa un paso en el camino del crecimiento espiritual. La fe es el punto de partida, pero el amor es la meta final. Dios no solo quiere que creas, sino que lo conozcas y crezcas en Él.

La excelencia moral te impulsa a actuar con integridad; el conocimiento, a tomar decisiones sabias; el dominio propio, a mantenerte firme frente a la tentación; la perseverancia, a no rendirte ante las pruebas; la devoción, a vivir con un corazón rendido a Dios; el afecto fraternal, a amar a tus hermanos en la fe; y, finalmente, el amor, a reflejar el corazón mismo de Cristo.

Amigo/a, Dios, a través de Jesús, ya te ha dado todo lo que necesitas para avanzar en este proceso. Pero requiere tu decisión diaria de crecer, de no conformarte con una fe superficial, sino de avanzar hacia la madurez espiritual.

Hoy te invito a mirar esta lista no como una carga, sino como una oportunidad: cada paso es una invitación a conocer más profundamente a Jesús y a dejar que Su carácter se forme en ti.

Porque cuando Cristo crece en ti, todo lo que haces empieza a tener un propósito eterno.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.