🧏🏻 Escucha su dirección
Como te había dicho, el Salmo 139 comienza y termina con la misma actitud: “Examíname”. Esta no es una actitud u oración solo para esta semana; es una invitación diaria a no vivir solo en lo superficial.
Esta es una invitación a profundizar. Si profundizas con Dios en las diferentes áreas de tu vida, entonces puedes seguir el consejo de Pablo: “Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él, arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó y llenos de gratitud” (Colosenses 2:7).
Vivir arraigado en Jesús y edificar tu vida en Él es el llamado para ti hoy y siempre.
Y es que un corazón que se deja examinar por Dios es un corazón que puede ser transformado por Dios. Me encanta la última frase del Salmo 139: “Guíame por el camino eterno…”.
No dice: “Muéstrame todos los pasos”, dice: “Guíame”.
El camino eterno no es un destino lejano; es una forma de vivir hoy. Dios no te mostró tu interior para que te quedes ahí; te lo mostró para alinearte con su propósito.
Y aquí está la belleza del Salmo 139: el mismo Dios que te formó, te conoce, te acompaña, te examina… y es quien te guía.
Amigo/a, no caminas solo hacia el futuro; caminas acompañado.
Por eso, mi oración es que no regreses a la prisa, al “estoy bien”, al piloto automático, sino que sigas haciendo espacio para preguntarte: ¿qué está pasando realmente dentro de mí? Y que sigas teniendo la valentía de decir: “Señor, examíname… y guíame por el camino eterno”.
Oremos para cerrar esta semana juntos: Señor, gracias por examinar mi corazón con amor. Gracias por mostrarme lo que necesitaba ver. Hoy no quiero quedarme en la reflexión; quiero caminar en tu dirección. Guíame en el camino eterno, dame sensibilidad para escucharte y valentía para obedecerte. Que mi vida esté alineada contigo. Amén.