• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 5 de ago. de 2026

🤏🏻 Es escaso

Fecha de publicación 5 de ago. de 2026

¿Alguna vez has comprado algo porque parecía una buena oferta y después descubriste que no valía tanto la pena?

Creo que a todos nos ha pasado alguna vez. A veces algo parece valioso por fuera, pero con el tiempo descubrimos que no era tan bueno como pensábamos. Y otras veces ocurre lo contrario: hay cosas que pasan desapercibidas al principio, pero cuando las conocemos mejor entendemos el enorme valor que tienen.

Con la virtud sucede algo parecido. Vivimos en una cultura que valora mucho la apariencia, los logros o la popularidad. Sin embargo, Dios mira algo diferente. Él mira nuestro carácter.

Por eso me llama la atención este versículo: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepuja largamente a la de las piedras preciosas” (Proverbios 31:10, RVR1960). 

Las piedras preciosas son valiosas porque son escasas. No se encuentran en cualquier lugar. Requieren tiempo para ser descubiertas y pulidas.

La virtud también. La paciencia cuando sería más fácil reaccionar. La integridad cuando nadie está mirando. La humildad cuando podríamos buscar reconocimiento. La bondad cuando otros no la merecen. Estas cualidades no siempre llaman la atención de inmediato, pero tienen un valor inmenso delante de Dios.

De hecho, mientras más leo este pasaje, más entiendo que la virtud no es algo superficial. Es una fortaleza interior que inspira confianza. El siguiente versículo dice que el corazón de su marido confía en ella ¿Por qué? Porque el carácter produce confianza.

Y eso sigue siendo cierto hoy. Amigo/a, cada vez que eliges actuar con integridad, paciencia, bondad o dominio propio, estás invirtiendo en algo mucho más valioso que cualquier posesión material. Estás permitiendo que Dios siga formando en ti un carácter que refleja a Cristo.

Hoy te animo a preguntarte: ¿qué estoy cultivando en mi interior? Porque aquello que Dios desarrolla dentro de ti tiene un valor eterno.

¡Oro para que el Señor siga formando en tu vida una virtud más preciosa que cualquier tesoro de este mundo!

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.