🏁 Empezar de cero (otra vez)
¿Alguna vez has dejado atrás una ciudad, una casa, una vida que conocías? Yo sí. Varias veces.
Hay algo en los cambios que nadie te cuenta: no es solo cambiar de dirección. Es cambiar rutinas, caras conocidas.Es empezar de cero en un lugar que todavía no se siente como tuyo.
Hace un año, estábamos orando por lo que Dios quería para nosotros como familia. Tenemos un negocio en Argentina y debíamos tomar una decisión drástica: ¿continuamos o no? Necesitábamos una respuesta rápida. Esa respuesta, por supuesto, no vino rápido.
En el proceso de espera sentía el silencio de Dios. Ninguna señal, ninguna dirección clara.
Solo esperar. Y la espera tiene ese poder curioso: puede alejarte de Dios o acercarte más a Él, especialmente cuando sientes que Él no responde.
Fue en medio de ese silencio, leyendo su Palabra, que llegué a este versículo: “Dios hizo todo hermoso en su momento” (Eclesiastés 3:11, NVI).
Lo que me detuvo fue esa frase: en su momento. No en el mío. No cuando yo lo hubiera planeado. En el suyo.
Y así fue. En su momento, Dios mostró exactamente qué hacer. Nos mudamos a otro país por varios meses, pero Él abrió una puerta de provisión que jamás hubiésemos imaginado. Nuestras fuerzas y nuestra visión fueron completamente renovadas.
¡La espera valió la pena!
Amigo/a, si hoy estás esperando una respuesta que no llega, una puerta que no abre, una señal que no ves. ¡No desmayes! Dios no se olvidó de ti. Solo está obrando en su momento, que siempre es el mejor.
Déjame orar por ti: Padre, tú conoces la espera que Amigo/a carga hoy. Conoces el cansancio, las preguntas y el silencio. Dale la gracia de seguir cerca de ti, aun cuando no entienda todo. Porque tú haces todo tan hermoso. En tu momento. En el nombre de Jesús, Amén.