🗣 El grito que puede cambiarlo todo
Ayer hablamos de ese momento incómodo pero necesario: cuando reconoces la lucha interior que hay en ti. Sabes que amas a Dios, deseas obedecer su Palabra, pero aun así, fallas.
Y Pablo lo describe con una palabra fuerte: cautivo.
Amigo/a, ¿qué es lo que hoy te tiene cautivo/a?
¿Ese hábito que no logras soltar? ¿Ese carácter que te domina? ¿Ese pecado que vuelve una y otra vez?
Llega un punto donde ya no puedes ocultarlo más, donde simplemente no sabes qué hacer. Entonces Pablo grita: “¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo sujeto a la muerte?” (Romanos 7:24, NVI).
¿Puedes sentir la desesperación de Pablo en este grito honesto que sale de su corazón?
El gran Pablo, el apóstol, está diciendo: “No puedo más”. Y eso nos confronta con una pregunta inevitable: ¿Qué hacemos cuando llegamos ahí? ¿Qué hacemos con nuestra lucha, con nuestra frustración?
Pero la Biblia no nos deja en ese grito. Justo ahí, en el punto más oscuro, irrumpe una luz poderosa: “¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!” (Romanos 7:25, RVR1960).
Ese es el giro. Ese es el momento que lo cambia todo. Así que escucha bien, Amigo/a:No importa cuán intensa sea tu lucha. No importa qué tan atrapado te sientas. Hay una esperanza real: Jesucristo.
Él perdona lo que parece imperdonable.Rompe lo que parece irrompible.Ilumina lo que parece completamente oscuro.
Y su promesa sigue en pie: “Si el Hijo los libera, serán verdaderamente libres” (Juan 8:36, RVR1960).
Esta es la buena noticia.
Pero sabes, apenas estamos comenzando… porque esto es solo la antesala para el capítulo 8 de Romanos, que es considerado uno de los capítulos más impactantes de la Biblia. Así que ¡nos vemos mañana para seguir profundizando en estas buenas noticias!