• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 5 de jul. de 2026

✍🏻 El final de la historia ya fue escrito

Fecha de publicación 5 de jul. de 2026

Mi abuelita fue la persona que puso en mí la pasión por la lectura. Sin embargo, ella tenía una filosofía muy interesante en cuanto a la lectura, una que realmente no comparto del todo pero que sin embargo en mi vida como creyente he llegado a apreciar.

Cada vez que comenzaba un libro, lo primero que hacía era leer el final. Recuerdo que me decía que de esa manera podía disfrutar el resto de la historia sin la ansiedad ni la incertidumbre del suspenso.

Y esto tiene todo que ver con lo que quiero compartir hoy contigo al terminar esta serie, ya que de hecho quiero llevarte al final de la historia.

Porque una de las cosas más difíciles cuando servimos a Dios es que muchas veces no vemos todos los resultados.

Oramos, pero no siempre vemos la respuesta.

Compartimos el evangelio, pero no siempre vemos una decisión inmediata.

Damos, servimos y participamos en la misión, pero muchas veces no alcanzamos a ver todo lo que Dios está haciendo detrás de escena. Sin embargo, Dios nos ha permitido ver cómo termina la historia.

El apóstol Juan escribió:

"Después de esto miré y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero..." (Apocalipsis 7:9, NTV).

¿Te imaginas ese momento?

Personas de todos los rincones del planeta. Personas que hablan idiomas diferentes. Personas que crecieron en culturas completamente distintas. Personas que hoy viven en ciudades, aldeas, islas y regiones donde quizá el evangelio apenas está comenzando a llegar.

Todas juntas, adorando al mismo Salvador.

Esta visión nos recuerda algo maravilloso: La misión no fracasará. Dios cumplirá su propósito.

Quizá nunca escucharemos todas las historias que Dios escribió a través de nuestra obediencia. Pero un día estaremos allí, y veremos con nuestros propios ojos lo que Dios hizo, y descubriremos que ninguna inversión hecha para el evangelio fue en vano.

Amigo/a, gracias por acompañarme durante esta semana. Gracias por creer, por orar, por servir y por caminar junto a nosotros en esta misión. Porque al final, esta no es nuestra misión.

Es la misión de Dios, y qué privilegio tan grande es poder formar parte de ella.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.