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Fecha de publicación 1 de jul. de 2026

📖 El evangelio vale cualquier sacrificio

Fecha de publicación 1 de jul. de 2026

Uno de mis compañeros de ministerio y buen amigo es un misionero que vino a servir a México hace 6 años. En el tiempo que ha estado aquí, sus padres y su hermana fallecieron sin que él haya podido estar allí para despedirse.

La realidad es que quienes estamos en el ministerio no siempre dimensionamos el costo y los sacrificios que esto puede involucrar. A mi esposa, como extranjera, le ha tocado aprender a vivir en otra cultura, le ha tocado dar a luz sin su mamá a su lado y criar hijos con poco apoyo fuera del mío.

Y aun así, estos sacrificios parecen pequeños cuando pensamos en aquellos hombres y mujeres que han dejado todo para llevar el evangelio a pueblos y comunidades donde Jesús todavía no es conocido.

Pero ¿sabes qué hace que todo valga la pena? Cada persona que escucha el evangelio por primera vez, cada vida restaurada, cada matrimonio sanado, cada corazón que encuentra esperanza en Cristo, cada ser humano que pasa de muerte a vida. 

Todo eso nos recuerda que vale la pena invertir nuestra vida en aquello que tiene un impacto eterno.

Pienso en el apóstol Pablo. Después de encontrarse con Jesús, dedicó el resto de su vida a compartir el evangelio. Viajó miles de kilómetros, enfrentó oposición, persecución, cárceles y dificultades constantes. Sin embargo, nunca permitió que los obstáculos detuvieran la misión que Dios le había encomendado.

De hecho, escribió estas palabras mientras estaba preso: "Quiero que sepan, hermanos, que las cosas que me han sucedido han contribuido más bien al progreso del evangelio" (Filipenses 1:12, RVR1960).

¡Qué diferente sería todo si tuviéramos esta perspectiva!

Amigo/a, quizá Dios no te esté llamando a cruzar océanos o mudarte a otro país. Pero sí te está llamando a participar en su misión. 

Porque en esta misión: algunos van, otros enseñan, otros oran, otros sirven y otros sostienen la obra con sus recursos. 

Pero todos podemos participar. Y cuando participamos, nos convertimos en parte de historias que tendrán un impacto eterno.

Con eso en mente, hoy te animo a preguntarle al Señor: "¿Cómo quieres que participe en tu misión? ¿Cómo puedo ayudar a que más personas escuchen acerca de ti?"

Estoy seguro de que Él tendrá una respuesta para ti.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.