🧔🏻♀️ El costo de seguir a Jesús
Mi esposa y yo tenemos una rutina para acostar a nuestros hijos. Una noche ella acuesta a Elena y yo a Thiago; a la siguiente noche lo hacemos al revés. Así vamos tomando turnos para dormir a los niños.
Sin embargo, hace unos días pasó algo que me hizo reflexionar. Era mi turno de acostar a Thiago y, de repente, este pequeño de 2 años me dijo: “No… quiero a mi mami”. Y aunque ni mi rostro ni mis acciones demostraron nada, y simplemente fui a acostar a Elena, si te soy sincero, mi corazón recibió un pequeño golpe.
La realidad es que, sin importar de qué manera venga, el rechazo es algo que nos cuesta y puede lastimarnos profundamente. A nadie le gusta ser rechazado. Todos, de una u otra forma, anhelamos aceptación.
Sin embargo, al llegar a este último día de nuestra serie, quiero hablarte de las últimas dos bienaventuranzas, donde Jesús nos dice algo sorprendente: Seremos dichosos si el mundo nos rechaza.
Y al mismo tiempo, somos llamados a ser pacificadores en medio de ese mismo mundo que puede rechazarnos.
Mira lo que dice Jesús: “Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:9-10, RVR1960).
La realidad es que, como cristianos, hemos sido llamados a ser embajadores del ministerio de la reconciliación.
Somos personas que llevan paz.Personas que restauran relaciones.Personas que apuntan a otros hacia Jesús.
Pero vivir así muchas veces tendrá un costo. A veces ese costo será rechazo. Otras veces será burla, y en ocasiones incluso persecución. El mundo suele celebrar una paz superficial, pero no siempre recibe bien la verdad que confronta el corazón.
Por eso seguir a Jesús no siempre traerá aplausos. A veces traerá oposición, y esta es la paradoja del Reino: somos llamados a traer paz a un mundo que muchas veces responderá con rechazo.
Y aun así, Jesús dice: Este es el camino a la verdadera felicidad. Este es el camino de los hijos de Dios, este es el camino de los ciudadanos del Reino.
Amigo/a, déjame hacerte esta pregunta: ¿Estás dispuesto a seguir a Cristo aun cuando eso implique rechazo, burla o persecución?
Muchas gracias por acompañarme durante esta semana, mi oración por ti es que sigas caminando cada día más cerca de Jesús.