• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 30 de ene. de 2026

🏠 Discipular empieza en casa

Fecha de publicación 30 de ene. de 2026

Hace poco leí en un artículo; que el promedio de tiempo de calidad que un papá pasa con sus hijos es de 35 minutos al día.  

Cuando lo leí, me hizo detenerme a pensar.

Al analizar mi propia rutina, me di cuenta de algo incómodo pero real: aunque muchas veces estoy en casa, no siempre estoy presente

Puedo pasar el día frente a la computadora, luego en el celular o atendiendo llamadas… y al final muchas veces, estoy físicamente ahí, pero al mismo tiempo de alguna manera ausente.

Tal vez esta también sea tu realidad como padre o madre. O quizá fue tu experiencia como hijo/a. 

Las consecuencias de esto las vemos todos los días: niños que crecen con sentimientos de soledad, ansiedad o baja autoestima. No porque falte techo o comida, sino porque falta presencia. 

Por eso el llamado de Dios en Efesios 6 es tan poderoso: 

“Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre —que es el primer mandamiento con promesa — para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra. Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor”. (Efesios 6:1-4 NVI)

La palabra disciplina viene de la misma raíz que discipulado. Y si recuerdas, la gran comisión de Jesús es clara: “Vayan y hagan discípulos…” 

Amigo/a, la realidad es que el discipulado no comienza fuera de casa; comienza dentro de ella

A Dios le importa profundamente quién eres en tu hogar. A Dios le importa tu familia.

Nuestro llamado como padres no es sólo corregir conductas, sino formar corazones. Enseñar con palabras, sí, pero sobre todo con ejemplo, tiempo y presencia. Formar discípulos de Cristo no se logra en momentos aislados, sino en una vida compartida. 

Y aunque 35 minutos pueden ser un inicio, el verdadero discipulado se construye cuando decidimos estar presentes, intencionales y rendidos a Cristo en nuestro hogar. Porque cuando sembramos fe en casa, Dios se encarga del fruto.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.