⏳ Dios seguirá allí…
¿Alguna vez contemplaste un amanecer?
Hay días en los que el cielo se llena de colores y es imposible no detenerse a mirarlo. Sin embargo, también hay mañanas nubladas en las que no podemos ver el sol, aunque sabemos que sigue allí.
Con el tiempo he aprendido que la fidelidad de Dios se parece a eso. Hay temporadas en las que puedo percibir claramente su presencia, su dirección y la manera en la que está obrando. Pero también atravieso momentos en los que no entiendo lo que sucede y me cuesta ver lo que Él está haciendo.
Aun así, Dios permanece.
La Biblia dice: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” (Lamentaciones 3:22-23, RVR1960).
Al llegar al final de esta semana, hemos hablado mucho acerca de nuestra constancia: leer la Palabra, orar, tomar decisiones firmes, recordar sus promesas y caminar acompañados. Pero hoy quiero recordarte algo aún más importante: tu constancia no nace de tus propias fuerzas, sino de comprender cuánto te ama Dios.
Amigo/a, habrá días en los que te sentirás fuerte y otros en los que necesitarás volver a empezar. Quizás no siempre seas tan constante como deseas, pero Dios no se cansa de ti. Su misericordia se renueva cada mañana y su amor no cambia según tu desempeño.
Cuando falles, vuelve a Él. Cuando te canses, permite que te sostenga. Cuando no puedas ver con claridad, recuerda que Él continúa presente, aún detrás de las nubes.
¿Oramos juntos? “Señor, gracias porque tu fidelidad no depende de mis emociones ni de mis fuerzas. Ayúdame a descansar en tu amor y a volver a ti cada día. Que tu constancia hacia mí me inspire a permanecer cerca de ti. En el nombre de Jesús. Amén”.
Hoy, recuerda: Dios no ha dejado de sostenerte.