🚫 ¡Detente!
Seguimos avanzando en nuestra búsqueda de esos siete pasos que nos ayudan a renovarnos espiritualmente en este nuevo año. Los tres pasos que ya hemos visto son, por sí solos, profundamente poderosos. Pero quiero invitarte a ir un poco más allá.
Vivimos en un mundo acelerado. Cuanto más rápido vamos, menos presentes estamos. Como alguien que conduce sin mirar el paisaje, atravesamos los días resolviendo asuntos, cumpliendo responsabilidades y apagando incendios, pero sin detenernos a respirar. Y, sin darnos cuenta, perdemos de vista lo verdaderamente importante. Pero Dios nos ofrece otro ritmo.
La Escritura dice: “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza” (Isaías 30:15, RVR1960).
Esto no es una invitación a la pasividad, sino a alinearte con Dios. A detenerte para escuchar antes de actuar. A permitir que Dios marque el paso, en lugar de correr siempre un paso delante de Él.
Muchas veces vives como Marta: ocupado, diligente, lleno de buenas intenciones, pero con el corazón agotado. María, en cambio, eligió sentarse, permanecer y escuchar. Ella entendió que la claridad, la dirección y la paz nacen en la presencia de Jesús.
Estar en Su presencia, tu carpa de encuentro, es como una habitación interior donde el ruido se apaga y la voz de Dios se vuelve clara. Es el espacio donde el alma se reordena, como una brújula que vuelve a señalar el norte.
Por eso, el cuarto paso para este año es este: pasar más tiempo en tu carpa de encuentro.
Amigo/a, no sigas corriendo sin pausa. Aparta cada día un momento para estar con Jesús, pasando tiempo a solas con Dios en adoración, en oración, en la lectura de la Biblia y en escuchar Su voz… y verás cómo todo lo demás comienza a ponerse en orden en tu vida.
Oremos: “Dios, Tú eres el pan de vida, el verdadero alimento para mi alma. Perdóname cuando persigo lo que el mundo ofrece, en lugar de buscarte a Ti. Quiero conocerte y seguirte más que a los placeres vacíos. Muéstrame cómo encontrar plenitud al pasar tiempo contigo. En el nombre de Jesús, amén.”