• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 19 de feb. de 2026

🚫 ¡Detente!

Fecha de publicación 19 de feb. de 2026

Seguimos avanzando en nuestra búsqueda de esos siete pasos que nos ayudan a renovarnos espiritualmente en este nuevo año. Los tres pasos que ya hemos visto son, por sí solos, profundamente poderosos. Pero quiero invitarte a ir un poco más allá.

Vivimos en un mundo acelerado. Cuanto más rápido vamos, menos presentes estamos. Como alguien que conduce sin mirar el paisaje, atravesamos los días resolviendo asuntos, cumpliendo responsabilidades y apagando incendios, pero sin detenernos a respirar. Y, sin darnos cuenta, perdemos de vista lo verdaderamente importante. Pero Dios nos ofrece otro ritmo.

La Escritura dice: “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza” (Isaías 30:15, RVR1960).

Esto no es una invitación a la pasividad, sino a alinearte con Dios. A detenerte para escuchar antes de actuar. A permitir que Dios marque el paso, en lugar de correr siempre un paso delante de Él.

Muchas veces vives como Marta: ocupado, diligente, lleno de buenas intenciones, pero con el corazón agotado. María, en cambio, eligió sentarse, permanecer y escuchar. Ella entendió que la claridad, la dirección y la paz nacen en la presencia de Jesús.

Estar en Su presencia, tu carpa de encuentro, es como una habitación interior donde el ruido se apaga y la voz de Dios se vuelve clara. Es el espacio donde el alma se reordena, como una brújula que vuelve a señalar el norte.

Por eso, el cuarto paso para este año es este: pasar más tiempo en tu carpa de encuentro.

Amigo/a, no sigas corriendo sin pausa. Aparta cada día un momento para estar con Jesús, pasando tiempo a solas con Dios en adoración, en oración, en la lectura de la Biblia y en escuchar Su voz… y verás cómo todo lo demás comienza a ponerse en orden en tu vida.

Oremos: “Dios, Tú eres el pan de vida, el verdadero alimento para mi alma. Perdóname cuando persigo lo que el mundo ofrece, en lugar de buscarte a Ti. Quiero conocerte y seguirte más que a los placeres vacíos. Muéstrame cómo encontrar plenitud al pasar tiempo contigo. En el nombre de Jesús, amén.”

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.