🛏️ Descansa
¿Qué sientes cuando te encuentras en medio de una situación que parece no tener solución? Tal vez te ha pasado sentirte en un lugar tan oscuro… como caminar por calles que parecen no tener salida. Es una sensación desesperante.
La noche es densa. La soledad pesa. La incertidumbre te rodea. No sabes hacia dónde ir ni qué hacer. Todo parece cerrado… sin salida. Y, sin embargo, en medio de ese escenario, decides confiar en Dios.
El Salmo 18 comienza así: “Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía; en Él confiaré…” (Salmo 18:1-2, RVR1960).
David escribe estas palabras después de haber atravesado momentos de extremo peligro, incluso cercanos a la muerte. Pero, en lugar de enfocarse en lo que vivió, decide declarar quién es Dios para él.
Hace unos días, mientras leía este salmo, sentada en el patio de mi casa, comencé a reflexionar sobre quién es Dios para mí. Estas palabras dejaron de ser solo un pasaje… y se volvieron personales.
Entonces entendí que esta no era solo la historia de David; también era mi historia.
Dios ha sido mi roca cuando todo parecía inestable;
mi refugio cuando sentí que todo a mi alrededor se derrumbaba;
mi fortaleza, cuando ya no tenía fuerzas.
En ese momento, un profundo agradecimiento comenzó a surgir desde lo más hondo de mi corazón. Pude ver con claridad que nunca estuve sola. Esto también nos recuerda que Dios siempre estará con nosotros, incluso en los momentos más oscuros.
Amigo/a, cierra tus ojos por un momento y comienza a agradecerle por quien es Él para ti. ¡Y descansa sabiendo que Dios pelea por ti! No estás solo.
A lo largo de esta semana, me gustaría que recorramos juntos el Salmo 18 y descubramos las verdades profundas que se esconden en cada uno de sus versos. ¿Estás listo?
Oremos: Señor, hoy te doy gracias porque has sido mi refugio en cada momento. Ayúdame a confiar cada día más en Ti, en medio de cualquier situación. En tu nombre. Amén.