🙇🏻♀️ De la revelación a la rendición
Hay un meme que vi el otro día que me dio mucha risa porque me pareció demasiado real. El meme decía:
Lavar la ropa: 40 minutosColgar la ropa: 10 minutosGuardar la ropa: de 7 a 10 días hábiles
Justo hoy, al bajar para tener mi tiempo con Dios, vi que en la mesa del comedor había una montaña de ropa que había que doblar y guardar. Y lo peor es que, si no me equivoco, ya tenía un par de días ahí.
En ese momento tuve que tomar una decisión: dejar que la ropa siguiera acumulándose o tomar el tiempo para doblarla y guardarla. Si soy sincero, por un momento tuve la tentación de dejarla allí.
Ayer hablábamos de lo importante que es hacer una pausa sagrada para examinar nuestro corazón y descubrir aquello que el silencio revela.
Ahora, una vez que has hecho eso, la tentación puede ser como la que viví yo esta mañana: descubrir lo que el silencio ha revelado, lo que queríamos tapar con el ruido y decidir simplemente mirar hacia otro lado, en lugar de lidiar con eso. Volver al ruido y seguir dejando que eso se acumule.
Pero sabes, la invitación de Selah va más allá de solo ver lo que hay en tu corazón y en tu mente. La invitación de Selah también es tomarte el tiempo para procesarlo con Dios, traerlo delante de Él, rendirlo y poner cada cosa en su lugar.
Una vez que lo has rendido a Dios, puedes recibir su perspectiva en medio de cualquiera que sea tu situación.
Como dice el Salmo 55:22: “Echa sobre Jehová tu carga y él te sostendrá…”
Echar sobre Jehová tu carga… entregarla. Casi podríamos leerlo como: “suéltala”. Es un desprenderse de la situación, de los sentimientos, de los pensamientos, de las cosas que no están ordenadas, que necesitan ser puestas en el lugar correcto: en Dios.
Amigo/a, Selah es hacer una pausa para soltar y entregar, sabiendo que Dios te sostendrá.
Selah