• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 7 de mar. de 2026

🔥 De la chispa al fuego: profundiza tu intimidad con Jesús

Fecha de publicación 7 de mar. de 2026

Una de las cosas que más me ha ayudado a crecer en intimidad con Jesús es la adoración.

He aprendido que la adoración es como encender un fuego. No siempre empieza con una gran llama; a veces solo hay una pequeña chispa, casi imperceptible. Pero cuando me detengo, pongo una canción y decido enfocarme en quién es Jesús, y no en lo que siento, algo comienza a arder en mi interior.

Al principio, mi corazón puede estar frío o distraído. Sin embargo, mientras adoro, el fuego se aviva. Las preocupaciones pierden fuerza, el ruido se apaga y Su presencia se vuelve más real. No necesito muchas palabras; simplemente permanezco ahí, dejando que Él me envuelva.

La adoración crea el ambiente donde la intimidad crece.

El apóstol Pablo lo expresa así: “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti” (2 Timoteo 1:6 RVR1960).

Avivar el fuego requiere intención. Nadie enciende una fogata y se va inmediatamente; hace falta quedarse, alimentar la llama y protegerla del viento. De la misma manera, la adoración me ha enseñado a permanecer con Jesús, a invertir tiempo sin prisa y a cuidar ese fuego interior que mantiene viva mi relación con Él.

Amigo/a, tal vez hoy no sientas una llama fuerte, pero eso no significa que el fuego no esté ahí. Cuando eliges adorar, estás avivando la presencia de Dios en tu vida. Y en ese lugar, la intimidad con Jesús se profundiza.

Te invito a que ores ahora conmigo: “Señor, ayúdame a avivar el fuego de mi relación contigo. Quiero adorarte, permanecer en Tu presencia y dejar que mi amor por Ti crezca cada día más fuerte. En Tu nombre, Jesús. Amén.”

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.