🔥 De la chispa al fuego: profundiza tu intimidad con Jesús
Una de las cosas que más me ha ayudado a crecer en intimidad con Jesús es la adoración.
He aprendido que la adoración es como encender un fuego. No siempre empieza con una gran llama; a veces solo hay una pequeña chispa, casi imperceptible. Pero cuando me detengo, pongo una canción y decido enfocarme en quién es Jesús, y no en lo que siento, algo comienza a arder en mi interior.
Al principio, mi corazón puede estar frío o distraído. Sin embargo, mientras adoro, el fuego se aviva. Las preocupaciones pierden fuerza, el ruido se apaga y Su presencia se vuelve más real. No necesito muchas palabras; simplemente permanezco ahí, dejando que Él me envuelva.
La adoración crea el ambiente donde la intimidad crece.
El apóstol Pablo lo expresa así: “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti” (2 Timoteo 1:6 RVR1960).
Avivar el fuego requiere intención. Nadie enciende una fogata y se va inmediatamente; hace falta quedarse, alimentar la llama y protegerla del viento. De la misma manera, la adoración me ha enseñado a permanecer con Jesús, a invertir tiempo sin prisa y a cuidar ese fuego interior que mantiene viva mi relación con Él.
Amigo/a, tal vez hoy no sientas una llama fuerte, pero eso no significa que el fuego no esté ahí. Cuando eliges adorar, estás avivando la presencia de Dios en tu vida. Y en ese lugar, la intimidad con Jesús se profundiza.
Te invito a que ores ahora conmigo: “Señor, ayúdame a avivar el fuego de mi relación contigo. Quiero adorarte, permanecer en Tu presencia y dejar que mi amor por Ti crezca cada día más fuerte. En Tu nombre, Jesús. Amén.”