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Fecha de publicación 4 de may. de 2026

❓ Cuando ya sabes la respuesta… pero vuelves a preguntar

Fecha de publicación 4 de may. de 2026

¿Alguna vez has negociado con Dios?

Saludos y bendiciones en esta nueva semana juntos. Durante los siguientes días compartir contigo un tema que me tocó mucho recientemente en mi tiempo con Dios. El tema es: ¿Qué pasa cuando el corazón negocia con Dios

Una realidad que he visto en muchas personas y también en mi propia vida y relación con Dios es que muchas veces, cuando oramos buscando dirección, en realidad lo que estamos buscando es validación.

¿A qué me refiero con esto?

A que hay veces que oras por dirección, cuando ya sabes lo que tu corazón realmente quiere.

Entonces, ¿qué pasa cuando lo que Dios dice es diferente de lo que tú quieres?

En esos momentos nos enfrentamos a una decisión… obedecer o negociar.

En el libro de Números, en los capítulos 22 - 24, nos encontramos con la historia de Balaam. Quizá puedas recordar la parte más famosa de esta historia, cuando la burra de Balaam llega a hablar.

Pero ¿sabes? Esa parte no es el centro de la historia.

El centro de la historia es el corazón de Balaam, un corazón que decidió negociar en vez de obedecer.

Balaam es llamado por el rey Balac, con una sola misión: maldecir al pueblo de Israel. Cuando Balaam recibe esta misión, responde diciendo que va a consultar al Señor. Entonces recibe esta respuesta de Dios: “Pero Dios dijo a Balaam: No irás con ellos ni pronunciarás ninguna maldición sobre los israelitas, porque son un pueblo bendito” (Números 22:12, NVI).

Como puedes ver, la respuesta de Dios fue completamente clara: “No irás con ellos”. No hay ninguna duda ni ambigüedad en su respuesta. Sin embargo, tan solo unos versículos más adelante vemos a Balaam diciendo a los mensajeros lo siguiente: “Ustedes también pueden quedarse aquí esta noche, mientras yo averiguo si el Señor quiere decirme alguna otra cosa”.

Déjame preguntarte: si Dios ya había sido tan claro en su respuesta, ¿por qué Balaam sintió la necesidad de preguntar otra vez?

La respuesta es clara: había una gran recompensa en juego. Su corazón no estaba en conflicto por falta de dirección… estaba en conflicto porque no le gustaba la respuesta de Dios

Amigo/a, ¿hay alguna área de tu vida en la que ya sabes lo que Dios dijo, pero sigues “consultando”?

Sabes, así empieza la negociación del corazón. No empieza con una gran rebelión. Empieza con algo mucho más sutil: con un “¿Y si vuelvo a preguntar?” 

Es el intento de espiritualizar lo que en realidad es resistencia. Porque a veces no queremos desobedecer abiertamente… solo queremos que Dios cambie de opinión.

Mi oración por ti y por mí es que aprendamos a confiar en Dios lo suficiente como para obedecer sin negociar.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.