🎯 Cuando todo apunta a Jesús
Durante mucho tiempo, cuando llegaba a ciertas partes del Antiguo Testamento, especialmente a las que hablaban de sacrificios, sacerdotes, pactos y del tabernáculo, me costaba entender qué tenían que ver conmigo. Las leía, pero muchas veces sentía que pertenecían a una historia demasiado lejana.
Quizás a ti también te ha sucedido. Sin embargo, cuando comencé a leer Hebreos, descubrí algo maravilloso: cada una de esas imágenes señalaba hacia Jesús y ayudaba a comprender mejor su obra.
El autor de Hebreos lo explica así: “El sistema antiguo bajo la ley de Moisés era solo una sombra—un tenue anticipo de las cosas buenas por venir—no las cosas buenas en sí mismas…” (Hebreos 10:1, NTV).
Fíjate en esta palabra: sombra. Una sombra apunta hacia una realidad mayor que ella misma. Los sacrificios, el sacerdocio y el antiguo pacto no eran el destino final; preparaban el camino para que pudiéramos comprender la obra perfecta de Cristo.
Jesús es el sacrificio definitivo, el Sumo Sacerdote que intercede por ti y por mí, y el mediador de un pacto mejor. Lo que antes debía repetirse una y otra vez, Cristo lo cumplió de una vez y para siempre.
Amigo/a, por eso después de leer Romanos, te invito a continuar con Hebreos. Puede parecer un libro más profundo, pero no tengas miedo de avanzar despacio. Lee un capítulo por día y pregúntate: ¿qué elemento del Antiguo Testamento aparece aquí? ¿Cómo encuentra su cumplimiento en Jesús?
Cuando encuentres una palabra o una imagen que no comprendas, anótala y búscala en el Antiguo Testamento. Te animo a no leer solo para terminar; permite que cada conexión aumente tu admiración por Cristo.
Déjame orar por ti: “Señor Jesús, te pido por Amigo/a, para que pueda encontrarte a través de la lectura de tu Palabra y verte cada día con mayor claridad. Que su fe se fortalezca al comprender que, desde el principio, Dios ya estaba anunciando su plan para redimirnos. En tu nombre, Jesús. Amén."