🎭 Cuando orar se convierte en actuación
Recuerdo algo que me dijo un señor de nuestra iglesia cuando le pedí que orara por algo enfrente de todos. En ese momento no tenía mucho tiempo de estar en la iglesia y me dijo: Gracias por invitarme a orar, aunque casi no me animé.
Intrigado, le pregunté: ¿Por qué no?
Y me respondió: Porque no sé orar tan bonito.
Le pedí que me explicara a qué se refería, y me dijo que escuchaba orar a los líderes y le parecía que lo hacían tan bonito, con palabras tan lindas, que él pensaba que no podía orar en voz alta como ellos.
¿Qué piensas de este comentario? ¿Te ha pasado algo así?
Yo reconozco que esto me sucede con frecuencia: cuando participo en círculo de oración con otras personas, cuando se acerca mi turno de orar, de repente empiezo a pensar qué voy a orar y cómo lo voy a decir. En lugar de estar unido a la oración de mis hermanos.
Tan pronto como me doy cuenta, intento dejar de pensar en mi propia oración y simplemente escuchar las oraciones de los demás y unirme a ellas. Y creo que esto tiene mucho que ver con lo que Jesús está enseñando en Mateo 6. Después de enseñar sobre dar, Jesús pasa a hablar sobre la oración. Y aunque cambia de tema, sigue confrontando con la misma pregunta: ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por reconocimiento o por relación?
Mira lo que dice su Palabra “Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa” (Mateo 6:4-5, NTV).
Ahora, es importante resaltar que Jesús no está diciendo que esté mal orar en público. Él mismo oró delante de otras personas. Lo que está confrontando es orar para ser visto.
Y quizás nosotros podemos caer en algo parecido, aunque de una manera mucho más sutil. Podemos preocuparnos tanto por cómo sonamos, por las palabras que usamos o por parecer espirituales, que terminamos olvidando con quién estamos hablando.
Por eso hoy quiero preguntarte: Amigo/a, cuando oras, ¿cuál es tu verdadero enfoque?
¿Estás buscando acercarte a hablar con Él y disfrutar de una relación con tu Padre? ¿O estás pensando en qué palabras usar para sonar más espiritual, más profundo o más elocuente?
La oración no es una presentación delante de una audiencia. Es una conversación con un Padre que te ama. Y cuando recuerdas con quién estás hablando, ya no necesitas preocuparte tanto por cómo suenan tus palabras.