🪞 Cuando no te reconoces a ti mismo
Saludos y bendiciones, Amigo/a. Oro para que este inicio de semana sea muy especial para ti, que puedas sentir la presencia de nuestro buen Dios sobre tu vida ¡cada día!
Esta semana compartiré un tema que ha sido muy especial para mí últimamente. Es algo sobre lo que Dios está hablándome y quiero compartirlo contigo.
La realidad es que cada uno de nosotros está luchando con algo, por eso me encanta una frase que suele ser atribuida al filósofo Sócrates: “Sé amable, pues cada persona con la que te cruzas está librando su ardua batalla”.
Por eso, Amigo/a, aunque no te conozco, sé que muy probablemente ahora mismo estás luchando con algo.
Pero esta semana quiero enfocarme en las luchas que tenemos de las cuales no estamos orgullosos, por eso déjame hacerte esta pregunta: ¿Has luchado con algo que te cuesta admitir? Has orado alguna vez: “Dios, ¿por qué no me quitas esto?” Y aún más profundo: ¿en algún momento, has sentido que no mereces el amor, el cuidado o el perdón de Dios?
Hay dos capítulos en la Biblia que hablan directamente sobre esta lucha: Romanos 7 y 8.
Yo voy a estar compartiendo algunos versículos, pero quiero animarte: si alguna de las preguntas anteriores tocaron tu corazón, toma un tiempo en este momento o en estos días para leer y meditar en estos capítulos de la Biblia, estoy seguro de que Dios tiene algo para ti.
Hoy quiero dejarte con estas palabras de Pablo: “No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco” (Romanos 7:15, RVR1960).
Pablo lo vivió, él entendía muy bien la lucha que hay dentro de todos nosotros, la lucha que hay dentro de ti. Amigo/a, que esto te llene de esperanza: el gran Pablo también luchó, y si alguien como él luchó, entonces ni tú ni yo estamos solos en esto.
Hoy recuerda: la lucha no te descalifica; revela que hay vida espiritual en ti.
Mañana seguiremos profundizando en este tema, por ahora oremos: Señor, gracias porque tú no nos rechazas en medio de la lucha. Gracias porque nos das la fortaleza para seguir adelante y nos muestras el camino de salida. Amén.