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Fecha de publicación 23 de sep. de 2026

🪶 Cuando el amor deja de ser conveniente

Fecha de publicación 23 de sep. de 2026

Una de las situaciones que más me duelen como pastor y como líder es escuchar a un matrimonio que amo, decirme que está pensando en separarse o divorciarse.

Me parte el corazón.

Y no es solamente porque vea el dolor que hay en una separación, sino porque creo que el matrimonio es algo mucho más profundo de lo que muchas veces nuestra sociedad nos presenta.

La Biblia nos enseña que, en el matrimonio, los dos llegan a ser uno solo (Génesis 2:24. RVR1960). Por eso, cuando algo que fue diseñado para ser una unidad se rompe, inevitablemente hay dolor.

Hace poco vi una imagen que se ha compartido mucho en redes sociales. En ella aparecen dos ancianos tomándose de la mano y debajo, aparece una frase que dice: “cuando les preguntaron cómo lograron permanecer juntos por 65 años, respondieron: nacimos en un tiempo donde si algo se rompía, lo arreglábamos. No lo tirábamos a la basura”.

Me parece una imagen preciosa porque vivimos en una cultura donde muchas veces nuestra primera reacción ante algo que se rompe es reemplazarlo. Y quizá, sin darnos cuenta, hemos empezado a pensar de la misma manera acerca de nuestras relaciones.

En la siguiente parte de nuestro pasaje en el Sermón del Monte, Jesús dice lo siguiente:

“Han oído la ley que dice: ‘Un hombre puede divorciarse de su esposa con solo darle por escrito un aviso de divorcio’. Pero yo digo que un hombre que se divorcia de su esposa, a menos que ella le haya sido infiel, hace que ella cometa adulterio; y el que se casa con una mujer divorciada también comete adulterio”. (Mateo 5:31-32, NTV).

Y cuando los fariseos cuestionaron a Jesús acerca del divorcio, Él les respondió:

“Moisés permitió el divorcio solo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, pero no fue la intención original de Dios”. (Mateo 19:8, NTV).

¿Puedes ver el denominador común? Una vez más, el problema está en el corazón.

El matrimonio fue creado por Dios para ser una relación de pacto, en la que el amor, el sacrificio, el perdón y la reconciliación fueran parte de la vida diaria. Eso no significa que los matrimonios nunca tengan problemas. Significa que, cuando atravesamos una crisis, nuestra primera reacción no debería ser desechar la relación, sino buscar restaurarla, siempre que sea posible y seguro.

Amigo/a, ¿cuál es tu visión del matrimonio? ¿Es la visión que nuestra cultura nos está enseñando? ¿O es la intención original de Dios?

Quizá hoy tu matrimonio está pasando por un buen momento. Si es así, no esperes a que algo se rompa para comenzar a cuidarlo. Quizá estás atravesando una temporada difícil. No ignores lo que está pasando en tu corazón.

Y quizá necesitas preguntarte con honestidad: ¿Se ha endurecido mi corazón hacia la persona que amo?

Hoy Jesús te invita a mirar más profundo.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.