• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 6 de may. de 2026

🛣️ Cuando Dios te deja avanzar… pero no aprueba tu camino

Fecha de publicación 6 de may. de 2026

“Hay lecciones que no se aprenden con advertencias; se aprenden con consecuencias.”

Hace tiempo, un amigo me contó cómo le dio una lección a su hijo pequeño. Mi amigo me contó que su hijo pequeño, cada vez que veía una piscina, quería lanzarse, y los papás cada vez tenían que estar muy atentos para que no lo hiciera, ya que no sabía nadar.

Mi amigo, un día cansado de esta situación, vio a su hijo otra vez probando los límites en la piscina y decidió dejarlo lanzarse. Es más, puede que incluso le diera un pequeño empujón.

Obviamente rápido le ayudó a salir, pero el niño se asustó tanto que no volvió a intentarlo. Hay lecciones que no se aprenden con advertencias; se aprenden con consecuencias.

En la historia de Balaam, Dios fue claro desde el inicio: no debía ir a maldecir al pueblo. Pero cuando Balaam escuchó de la recompensa, su corazón comenzó a negociar. Volvió a preguntar esperando una respuesta diferente.

Entonces Dios le dijo: “Ya que estos hombres han venido a llamarte, ve con ellos, pero solo harás lo que yo te ordene” (Números 22:20, NTV).

¿Dios cambió de opinión? No. Balaam insistió tanto que Dios le dio permiso, pero no su aprobación.

Aquí hay una verdad clave: no todo lo que Dios permite significa que Él lo respalda.

A veces, cuando el corazón insiste demasiado, Dios no cambia su voluntad… te deja avanzar.

Eso fue lo que pasó. Más adelante, cuando Balaam iba en camino, dice la Escritura que la ira de Dios se encendió y un ángel se le opuso. ¿Por qué, si ya le había permitido ir? Porque su corazón ya no estaba enfocado en obedecer, sino en obtener la recompensa.

Amigo/a, ¿hay algo en tu vida que estás haciendo porque “se pudo”, pero no porque Dios te lo confirmó? ¿Estás siguiendo la dirección o solo aprovechando la oportunidad?

No confundas:• Puertas abiertas con la voluntad de Dios• Facilidad con la aprobación divina• Progreso con la obediencia

No esperes que Dios tenga que enseñarte con consecuencias, cuando ya te habló con claridad. Hoy aún estás a tiempo de obedecer.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.