🌱 ¿Cuál es la raíz de tu enojo?
Hace poco estaba escuchando un podcast acerca de las luchas que enfrentamos en las diferentes etapas de la vida. Me pareció muy interesante cuando el expositor mencionó que, en la etapa de la vida en la que te encuentras, una de las luchas más comunes es el enojo.
Decía que, cuando ya estás casado, dedicado a tu vocación o llamado, ya no luchas tanto con las grandes preguntas de la juventud: “¿Con quién voy a compartir mi vida?”; “¿A qué me voy a dedicar?”.
Ahora la lucha es diferente.
Tiene más que ver con lo que está pasando dentro del corazón. Puede tratarse de:heridas del pasado, situaciones no resueltas, falta de perdón, expectativas frustradas.
El enojo es una emoción poderosa.
No siempre es pecado, pero casi siempre es un indicador de algo más profundo. A veces explotas por cosas pequeñas: una respuesta seca, una crítica mínima, un retraso insignificante.
Si conduces diariamente en una ciudad aglomerada, como es mi caso, seguramente experimentas varios momentos de enojo al día. Pero déjame preguntarte algo: ¿alguna vez te has detenido a pensar qué hay detrás de ese enojo? Si no lo has hecho, hoy quiero invitarte a ir más profundo.
Amigo/a, ¿por qué estás enojado/a?
Cuando sientes que el enojo crece dentro de ti… ¿de dónde viene realmente?
Toma un momento para examinar tu corazón. Y si no logras discernirlo por ti mismo, pídele ayuda a Dios.
David oró así en el Salmo 139:1–2: “Señor, tú me examinas y me conoces; sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento”.
No hay nadie mejor a quien acudir en este proceso.
El enojo puede ser una alarma que señala algo más profundo que necesita atención. Y si no atiendes esa raíz, puedes terminar cargando esa herida toda la vida… y llegar a la vejez con un corazón endurecido y lleno de amargura.
Hoy puede ser un buen día para comenzar a sanar desde la raíz.