🧠 Comienza en tu mente
¿Te ha pasado alguna vez que buscas algo en internet y, diez minutos después, terminas leyendo o mirando cosas completamente distintas?
A mí me pasa más de lo que quisiera admitir. Entró a buscar una receta y, cuando me doy cuenta, han pasado varios minutos consumiendo información que ni siquiera estaba buscando.
Lo curioso es que muchas veces hacemos lo mismo con nuestros pensamientos.
Sin darnos cuenta, dejamos que nuestra mente se llene de cosas que no necesitamos. Y aunque pensemos que eso no nos afecta, la realidad es que aquello en lo que pensamos termina influyendo en nuestra manera de vivir.
Por eso me encanta este consejo de Pablo: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.” (Filipenses 4:8, RVR1960).
Me llama la atención que Pablo no solo habla de la virtud como una cualidad del carácter. También la relaciona con nuestros pensamientos.
La virtud comienza mucho antes de nuestras acciones. Comienza en nuestra mente.
Como lo venimos aprendiendo, aquello que alimentas crece. Por eso es tan importante alimentarnos de la Palabra de Dios. Cuando llenas tu mente con Su verdad, esa verdad comienza a reflejarse en tu forma de hablar, de reaccionar y de vivir.
*|FNAME|*, hoy te propongo un ejercicio sencillo. Durante unos minutos, presta atención a lo que estás pensando. Pregúntate: ¿esto es verdadero? ¿Es bueno? ¿Añade virtud a mi fe?
Tómate también un momento para escribir una o dos promesas de la Palabra de Dios que te recuerden quién eres en Cristo. Léelas en voz alta varias veces durante el día y deja que Su verdad ocupe más espacio en tu mente que tus preocupaciones o tus dudas.
Quizás te sorprenda descubrir cuánto cambia tu día cuando decides enfocar tu mente en aquello que produce virtud.
¡Oro para que hoy Dios llene tu corazón de su verdad y de su paz!