• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 12 de may. de 2026

🔊 ¡Clama!

Fecha de publicación 12 de may. de 2026

¿Qué haces cuando te sientes angustiado? Me encanta ver cómo, en los siguientes versículos, David describe lo que sentía en medio de la situación que estaba viviendo. En medio del dolor, la angustia y el peligro, no se quedó callado ni intentó resolverlo todo por su cuenta; buscó a Dios e invocó a Jehová.

El Salmo 18:6 dice: “En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios… Él oyó mi voz… y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos”

Amigo/a, David no hizo una simple oración; levantó un clamor, es decir, una oración profunda y llena de fe.

Estos versículos me han enseñado que, aun en el peor momento de mi vida, cuando la desesperación llena mi corazón, puedo clamar desde lo más profundo e invocar a mi Señor. Muchas veces mi clamor ha sido este: “Dios, ayúdame, no puedo sola.”

Y con certeza mi Dios me ha socorrido en mi angustia, no solo me ayudó, sino que también me libró y dio la victoria. Por eso puedo asegurarte que, sin importar cuán difícil sea tu situación, si clamas con un corazón rendido y sincero, tu oración nunca pasará desapercibida.

¡Gloria a Dios por ello! Este versículo nos recuerda que Dios está atento a tu voz y escucha cada palabra.

Sí, Amigo/a, Dios te escucha y responde desde lo alto. Así como acudió al clamor de David, acudirá al tuyo. Te invito a aprovechar este momento para tener un tiempo a solas con Dios. Si te sientes angustiado, clama a Él, creyendo que está escuchando y que, con certeza, te responderá.

Deja que su presencia calme y aclare tus pensamientos, para que puedas recibir su paz.

¡Y sigue clamando, porque Dios escucha… y responde con poder!

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.