🔎 Cada pequeño detalle
¿Sabes? Todavía recuerdo cuando mi esposa y yo comenzábamos a escribirnos mensajes. En ese tiempo yo estaba tratando de descubrir si ella sentía lo mismo por mí. Cada mensaje se sentía como una pista que debía interpretar.
Leía y releía sus palabras buscando cualquier detalle. Una palabra, un signo de admiración o la forma en que terminaba el mensaje parecían revelar un poco más de su corazón.
¿Te ha pasado? ¿Alguna vez has recibido un mensaje de alguien importante y lo has leído una y otra vez para asegurarte de no perder ningún detalle? Tal vez era un correo con instrucciones para un nuevo trabajo, una carta de aceptación o un mensaje de una persona que amas. Cuando sabemos que esas palabras son importantes, prestamos atención incluso a los detalles más pequeños.
Creo que Jesús quiere enseñarnos algo parecido cuando dice: “Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la Ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.” (Mateo 5:18, NVI).
Después de afirmar que no vino a abolir la Ley, sino a cumplirla, Jesús hace una declaración impresionante: la Palabra de Dios tiene tanto valor que ni el detalle más pequeño carece de importancia.
Con esto, Jesús nos recuerda que la Palabra de Dios es completamente confiable. Cada promesa, cada enseñanza y cada propósito de Dios permanecen firmes. Nada de lo que Él ha dicho pierde su valor con el paso del tiempo.
Vivimos en una cultura donde todo cambia rápidamente. Lo que hoy está de moda mañana pasa al olvido. Las opiniones cambian, las tendencias cambian e incluso nuestros sentimientos cambian. Pero la Palabra de Dios permanece para siempre.
Y eso significa que no podemos acercarnos a la Biblia buscando únicamente los versículos que nos animan o nos hacen sentir bien. También necesitamos permitir que Dios nos hable cuando su Palabra corrige nuestras actitudes, confronta nuestro pecado o nos invita a dar un paso de obediencia.
¿Sabes qué es lo que más me llama la atención? Yo releía los mensajes de quien hoy es mi esposa porque quería conocer mejor su corazón. No lo hacía por obligación, sino porque la amaba.
Esa debería ser también nuestra actitud al abrir la Biblia. No leerla solo para cumplir con un plan de lectura o encontrar una respuesta rápida, sino para conocer cada día más el corazón de Dios.
Amigo/a, cuando lees la Biblia, ¿lo haces únicamente para obtener información o para conocer más profundamente al Dios que te ama?