❤️ Amar como Jesús ama
Durante el tiempo de Navidad y Año Nuevo, como familia pudimos disfrutar de un tiempo de descanso. Mi hija no tenía escuela y yo estuve mucho más libre y relajado. Rápidamente noté cuánto disfrutaban mis hijos tener un papá que no estaba trabajando todo el tiempo.
Salimos a parques, unidades deportivas y plazas. Podía ver en sus rostros cuán amados se sentían por el tiempo que pude dedicarles, por jugar con ellos y simplemente estar presente. Mi esposa también disfrutó tenerme más cerca, compartiendo las responsabilidades y la vida diaria.
Ahí confirmé algo muy sencillo, pero profundo: el amor se experimenta cuando se expresa con intencionalidad, tiempo y acciones. Eso es lo que le da peso real a las palabras.
Amigo/a, un discípulo de Jesús es alguien que ama profundamente, sacrificialmente, pacientemente e intencionalmente.
Mira lo que Jesús dijo en uno de los momentos más significativos de su vida:
“Un mandamiento nuevo les doy: Que se amen unos a otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes unos a otros. En esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros”. (Juan 13:34–35 RVC)
Imagina conmigo este momento. Jesús sabía que estaba a punto de ser crucificado, y la forma en que decide pasar su última noche es cenando con sus discípulos. No solo eso: Jesús lava sus pies, ora por ellos y comparte el pan, incluso con Judas Iscariote, quien lo iba a traicionar.
Cuando Judas salió, Jesús dijo estas palabras: “Les doy este nuevo mandamiento: ámense unos a otros”. ¿Y qué era lo nuevo en este mandamiento? Lo nuevo no es amar, sino la medida del amor: “como Yo los he amado”.
Amigo/a, Jesús no dice que el mundo reconocerá a sus discípulos por:
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cuánto saben
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qué tan correctos son
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cuántos versículos citan
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cuán firmes son sus posturas
Sino por cómo se aman. Y es que el amor no solo refleja a Jesús; lo revela al mundo.
Y ahora la pregunta es personal: ¿cómo estás amando a quienes te rodean? Amar como Jesús ama requiere morir al orgullo, al deseo de tener siempre la razón y a la comodidad. Requiere gracia. Requiere sacrificio.
¿Estás listo/a para amar así?