🧔🏻♀️ Amar a Jesús más
Amigo/a, a veces pensamos que seguir a Jesús es añadirlo a nuestra vida. Pero la realidad es que Jesús constantemente nos deja saber que es al revés: seguir a Jesús es reordenar toda tu vida alrededor de Él. Familia, sueños, planes, identidad… todo encuentra su lugar correcto cuando Jesús es el centro.
En los Evangelios vemos cómo Jesús va desafiando poco a poco a quienes lo siguen. Como una estufa a la que se le va subiendo la temperatura, Él eleva el nivel de lo que significa ser su discípulo. Al inicio, la invitación es sencilla; con el tiempo, se vuelve más profunda y exigente.
“Si alguno viene a mí, y no renuncia a su padre y a su madre, ni a su mujer y a sus hijos, ni a sus hermanos y hermanas, y ni siquiera a su propia vida, no puede ser mi discípulo”. (Lucas 14:26 RVC)
Hace poco, con un grupo de estudio de mi iglesia, terminamos un proceso de casi seis años de formación. Justamente hablábamos de cómo cada nueva etapa del proceso era más desafiante y requería un mayor compromiso.
Esto es lo que Jesús está haciendo aquí. Para este momento, Jesús tenía una gran cantidad de seguidores y les está dejando saber qué significa ser su discípulo y cómo es necesario contar el costo.
Jesús no está llamando a rechazar a la familia. Él mismo amó, cuidó y honró a los suyos. Lo que está haciendo es algo más profundo: está preguntando quién ocupa el primer lugar.
En el lenguaje de Jesús, “renunciar” no significa despreciar, sino amar menos, poner en segundo lugar. Es como si dijera: “Si hay algo o alguien que amas más que a mí, incluso si es bueno, no estás listo para seguirme”.
Y tú, Amigo/a, ¿estás poniendo algo más en el lugar que solo pertenece a Jesús?
Seguir a Jesús es decir cada día: “Señor, tú decides. Tú guías. Tú reinas”.
Y aquí está la hermosa paradoja del evangelio: cuando Jesús está primero, no amas menos, amas mejor. No pierdes la vida, la encuentras.