• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 10 de jul. de 2026

🕊 Abunda en su esperanza

Fecha de publicación 10 de jul. de 2026

He aprendido que una palabra de aliento en el momento oportuno puede cambiar el rumbo de un día, e incluso de una vida.

Recuerdo temporadas en las que me sentía especialmente desanimada. En más de una ocasión, una amiga, sin saber lo que estaba atravesando, me enviaba un mensaje para decirme que estaba orando por mí o compartía un versículo que Dios había puesto en su corazón. Y, una y otra vez, esas palabras llegaban exactamente cuando más las necesitaba.

Pero también me ha sucedido lo contrario.

De repente, mientras oro o estoy realizando mis actividades diarias, siento el impulso de enviar un mensaje o compartir un versículo con alguien. No siempre sé por qué. Sin embargo, tiempo después, esa persona me cuenta que esa palabra llegó en el momento justo; que le dio fuerzas para seguir adelante o le recordó que Dios no se había olvidado de ella.

Momentos así me recuerdan que Dios sigue obrando a través de personas dispuestas a obedecerlo.

De hecho, Pablo describe a nuestro Padre como "el Dios de la esperanza" (Romanos 15:13,RVR1960). Él no solo nos sostiene cuando lo necesitamos; también anhela que nos convirtamos en instrumentos para fortalecer la fe de quienes nos rodean.

Muchas veces pensamos que para marcar una diferencia necesitamos hacer algo grande. Sin embargo, Dios suele usar cosas sencillas: una oración, una llamada o incluso una ofrenda para apoyar la obra de quienes están compartiendo el evangelio. Nunca sabemos hasta dónde puede llegar una semilla sembrada en obediencia.

"Que el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza..." (Romanos 15:13).

Amigo/a, observa que Dios no solo quiere darte esperanza. Quiere que abundemos en ella. Y aquello que abunda inevitablemente termina alcanzando a otros.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.