🕊 Abunda en su esperanza
He aprendido que una palabra de aliento en el momento oportuno puede cambiar el rumbo de un dÃa, e incluso de una vida.
Recuerdo temporadas en las que me sentÃa especialmente desanimada. En más de una ocasión, una amiga, sin saber lo que estaba atravesando, me enviaba un mensaje para decirme que estaba orando por mà o compartÃa un versÃculo que Dios habÃa puesto en su corazón. Y, una y otra vez, esas palabras llegaban exactamente cuando más las necesitaba.
Pero también me ha sucedido lo contrario.
De repente, mientras oro o estoy realizando mis actividades diarias, siento el impulso de enviar un mensaje o compartir un versÃculo con alguien. No siempre sé por qué. Sin embargo, tiempo después, esa persona me cuenta que esa palabra llegó en el momento justo; que le dio fuerzas para seguir adelante o le recordó que Dios no se habÃa olvidado de ella.
Momentos asà me recuerdan que Dios sigue obrando a través de personas dispuestas a obedecerlo.
De hecho, Pablo describe a nuestro Padre como "el Dios de la esperanza" (Romanos 15:13,RVR1960). Él no solo nos sostiene cuando lo necesitamos; también anhela que nos convirtamos en instrumentos para fortalecer la fe de quienes nos rodean.
Muchas veces pensamos que para marcar una diferencia necesitamos hacer algo grande. Sin embargo, Dios suele usar cosas sencillas: una oración, una llamada o incluso una ofrenda para apoyar la obra de quienes están compartiendo el evangelio. Nunca sabemos hasta dónde puede llegar una semilla sembrada en obediencia.
"Que el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza..." (Romanos 15:13).
Amigo/a, observa que Dios no solo quiere darte esperanza. Quiere que abundemos en ella. Y aquello que abunda inevitablemente termina alcanzando a otros.