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Biblia

Jesús sana a la suegra de Pedro

Cuando leemos los milagros de Jesús en los Evangelios, encontramos sanidades impresionantes, liberaciones poderosas, dominio sobre la naturaleza e incluso resurrecciones. Sin embargo, hay un detalle que suele llamar especialmente la atención —y sacar una sonrisa—: el milagro en el que Jesús sana a la suegra de Pedro.

Puede parecer un episodio menor comparado con caminar sobre el agua o multiplicar los panes, pero curiosamente este milagro aparece en tres Evangelios (Mateo, Marcos y Lucas). Y eso ya nos dice algo. Cuando un evento se repite tanto en los relatos bíblicos, es porque dejó huella. Y claro… tratándose de una suegra, las posibilidades humorísticas son inevitables.

Una suegra curada

Cuando Jesús realiza un milagro en la Biblia, casi siempre le cambia la vida al receptor: el ciego recupera la vista, el cojo vuelve a caminar, el leproso sana. Todos están felices.

Pero en el caso de Pedro… la beneficiaria directa fue su suegra.

Tradicionalmente, las suegras han sido el blanco de las bromas. Que Pedro permaneciera fiel a Jesús tras la curación de su suegra es quizás un milagro aún mayor que la curación misma.

¿Vocación espiritual… o estrategia doméstica?

En este punto, casi se podría dudar de las motivaciones de Pedro para seguir a Jesús. Imaginemos la escena. La suegra, que estaba enferma, se ha recuperado por completo de repente... y está llena de energía renovada. Quizás más activa que nunca. Quizás esté reorganizando la casa, dando consejos, controlándolo todo.

No sería descabellado bromear diciendo que Pedro pensó: «Maestro, ¿adónde vamos ahora? Estoy listo para dejarlo todo». 😜

Podría decirse que el verdadero milagro no fue solo que la suegra de Pedro se levantara y comenzara a servirles, sino que Pedro siguiera siendo uno de los discípulos más comprometidos después que Jesús sanó su suegra.

Jesús sana la suegra de Pedro - Reflexión

Más allá del humor, este milagro revela algo profundo sobre los milagros de Jesús: no todos ocurrieron en multitudes ni ante grandes audiencias. Algunos sucedieron en casas, en espacios familiares, en situaciones cotidianas.

Jesús no solo sanó en plazas públicas; también intervino en dinámicas familiares.

Al idear la primera temporada de The Chosen, los creadores de la serie quisieron incluir este milagro de Jesús curando a la suegra de Pedro. En la Biblia, la historia se cuenta en solo unos pocos versículos, pero los creadores de The Chosen querían dar más vida a la historia. Y pensaron:

¿No sería genial que la curación de la suegra de Pedro fuera una de las cosas que le dieran la libertad para seguir realmente a Jesús? Que Jesús apartara a la esposa de Simón y le hablara directamente que el la vea y es consciente de que los sacrificios que Simón está haciendo no podrían hacerse sin ella?
Dallas Jenkins, creador de The Chosen

Muchas veces pensamos en los grandes milagros de Jesús: el mar calmado, caminar sobre las aguas, los miles alimentados, Lázaro saliendo del sepulcro. Sin embargo, aquí vemos algo diferente. Jesús no está en el templo ni en la plaza pública. Está en una casa.

Esto nos recuerda una verdad hermosa: a Jesús le importan nuestras realidades cotidianas. Las enfermedades que nadie más ve. Las preocupaciones familiares. Las situaciones domésticas que parecen pequeñas comparadas con los grandes problemas del mundo.

Para Cristo, no hay detalle insignificante.

Él entra en la casa de Pedro como desea entrar en la nuestra.

También podemos imaginar que en esa casa no solo había fiebre física, sino tensión emocional.

Jesús había llamado a Pedro a seguirle. Y seguir a Jesús no era un pasatiempo espiritual; implicaba dejar redes, estabilidad, planes… y pasar largos periodos fuera de casa. Pedro no era un hombre soltero sin responsabilidades. Tenía esposa. Tenía familia política.

Seguir a Jesús no solo le costaría a Pedro. También le costaría a su esposa.

Podemos imaginar el dilema en el corazón de la esposa de Pedro. Por un lado, el llamado del Maestro. Por otro, su madre enferma en casa. ¿Cómo dejarlo todo para acompañar a su esposo en esta nueva vida, cuando su propia madre estaba tan enferma? ¿Cómo seguir adelante con fe cuando el hogar estaba marcado por la preocupación?

Tal vez hubo conversaciones difíciles entre Pedro y su esposa. Tal vez lágrimas. Tal vez preguntas sin respuestas claras.

La Biblia no nos da esos detalles. Pero la humanidad del relato nos permite reconocer que detrás de cada llamado hay sacrificios reales.

Y entonces Jesús entra.

No entra solo como Maestro que exige compromiso. Entra como Señor que trae restauración. En la intimidad del hogar, toca aquello que estaba generando angustia.

La fiebre desaparece. La madre se levanta. La carga cambia.

No solo hay sanidad física. Hay liberación emocional. Hay paz donde había tensión. Hay espacio para respirar donde había preocupación.

Jesús no ignora el costo del discipulado. Lo acompaña con su gracia.

Ahora Pedro puede seguir a Jesús sin la angustia de dejar atrás una crisis sin resolver. Ahora su esposa puede confiar sin el peso constante de la enfermedad de su madre. Jesús no solo llama; también provee.

Él no divide el corazón entre la fe y la familia. Él trae orden, paz y libertad para caminar sin cargas innecesarias.

Este milagro nos enseña que el Reino de Dios no solo se manifiesta en lo espectacular, sino en lo íntimo. Jesús transforma hogares. Restaura dinámicas familiares. Resuelve tensiones que nadie más ve.

A veces el mayor obstáculo para seguir a Cristo no es falta de fe, sino preocupaciones legítimas. Y el Señor lo sabe.

Por eso entra en la casa. Por eso toca la fiebre. Por eso libera.

Hoy también quiere entrar en nuestros espacios más vulnerables. Quiere tocar aquello que nos impide avanzar. Quiere traer paz donde hay dilema.

Porque cuando Jesús entra en casa, no solo sana cuerpos.

Libera corazones para seguirle sin miedo.

¿Te gustaría recibir más reflexiones sobre los milagros?