Señor, ¿dónde estás?

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Emanuel (עִמָּנוּ אֵל, Dios con Nosotros)

“Señor, ¿dónde estás?”

¿Te has hecho esta pregunta alguna vez? ¿Quizá te lo estás preguntando ahora mismo? Hay días en los que, aunque el cielo está azul y la temperatura es buena, parece que las nubes se amontonan sobre nuestra cabeza. La vida cristiana no es sólo una sucesión de momentos de alegría y de victorias: las victorias implican que hay un combate, momentos de lucha.

Es en esos momentos en los que es fácil perder de vista al Señor, dejar de ver cómo Su mano está obrando, dejar de escuchar Su voz tranquilizadora susurrando a nuestro ser. Sin embargo, Dios no ha cambiado. Él sigue siendo Emanuel, Dios con nosotros. ¡Emanuel está contigo, querido(a) amigo(a)!

Nunca estás solo en el camino. Jesús está siempre presente, y Él te entiende. En los momentos más difíciles, Jesús se revela a tu vida como un verdadero amigo:

  • un amigo que no abandona la barca cuando la tormenta arrecia, porque Él es fiel (leer 2 Tesalonicenses 3:3)
  • un amigo que no te condena, que siempre te ama (leer Romanos 8:1)
  • un amigo que permanece a tu lado, porque es tu sostén (leer Salmo 54:4)

Jesús es fiel, paciente y amoroso. Hoy, más que nunca, Él está a tu lado en todo lo que estás pasando.

No estás solo(a) en medio de esta prueba, en medio del desafío que estás enfrentando. No estás solo(a) en este nuevo día que se presenta ante ti. No estás solo(a), y nunca lo estarás.

Te invito a orar conmigo: “Señor Jesús, gracias por Tu fidelidad, por Tu amistad, por Tu Presencia. Tú eres Emanuel, Dios conmigo. Estoy convencido(a) de que nunca me abandonas, Tú, mi amigo fiel, mi amigo verdadero. No estoy solo(a) en esta situación que atravieso, sé que Tú estás conmigo. ¡Gracias, Jesús, porque contigo soy más fuerte!”.

 

ALABANZA: EMANUEL (Santo, Santo)

Hoy quiero compartir este video contigo, que es la apertura del concierto “Emanuel” que tuvo lugar el pasado mes de marzo. ¡Te invito a que abras tu corazón mientras escuchas la lectura de Juan 1:1-18, y a que alabes al Señor con este precioso canto!

Gracias por existir,
Éric Célérier

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