¿Qué hacer cuando se ha roto la confianza?

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Esta semana vamos a profundizar en lo que dice la Biblia acerca del perdón, buscando claves que nos ayuden a ser capaces de perdonar totalmente a los que nos han ofendido.

Hoy vamos a descubrir juntos lo que puedes hacer cuando una relación se ha roto. Todos en algún momento tenemos discusiones fuertes, y podemos llegar a situaciones en las que la relación se rompa o esté apunto de ello. Sin embargo, con el acuerdo de ambas partes, es posible volver empezar de nuevo sobre un buen fundamento. 

Para ello, es necesario que primero volvamos a construir la confianza en la relación, especialmente cuando esta ha sido rota, o alguno de los dos se siente traicionado(a). Para lograrlo, es importante en primer lugar que cada uno reconozca los errores que ha cometido, y que tenga la actitud de intentar perdonar al otro.

El perdón es esencial para restablecer la confianza. Sin él, la relación rota nunca podrá ser restaurada. Esto es lo que puedes hacer:

  • Expón tu problema al Señor. Cuéntaselo o incluso escríbeselo en tu diario. Dile lo que más te ha herido de la otra persona, y pídele Su ayuda para poder perdonarla.
  • Delante de Él, toma la decisión de perdonar a esa persona, ya que Jesús nos enseñó a orar así: “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12).
  • Por último, declara a Dios que has perdonado a esa persona de todo corazón. Te recomendaría incluso una cosa: si has escrito en una hoja lo que más te ha herido de la otra persona, puedes quemar esa hoja (sin incendiar la casa, claro está =), como un símbolo de que realmente has perdonado esa ofensa y que ya no existe más para ti. 

Cuando perdonas, eres libre finalmente de lo que te han hecho, y empiezas a ver cómo el dolor va desapareciendo hasta irse completamente. En ocasiones decimos: “¡No voy a perdonarle hasta  que venga a pedirme perdón!”. Por desgracia, en esas circunstancias, si la persona no vuelve nunca a pedirnos perdón, quedamos presos y sufrimos.

¡No te prives de la libertad que acompaña al perdón, querido(a) amigo(a)! Eres libre para vivir, para gozar de la vida que Dios te da y que tiene preparada para ti. No permitas más que la falta de perdón te robe tu vida ni tu alegría. ¡Perdona! Dios te va a ayudar a dar el perdón verdadero. Ten por seguro que Él lo hará si tú se lo pides.

Gracias por existir, 
Eric Célérier