¿Qué es lo primero que piensas cuando te despiertas?

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Permíteme empezar el mensaje de hoy deseándote un excelente año 2019. Anhelo que este nuevo año esté lleno de bendiciones para tu vida, y que Su Presencia te envuelva más que nunca antes.

¿Cuál es tu primer pensamiento al despertar? ¿Es relajante? ¿Reconfortante? O por el contrario te pones a pensar:

  • En ese problema que te persigue,
  • En tus dificultades financieras,
  • En la limpieza de la casa,
  • En las compras que tienes que hacer,
  • En las redes sociales,
  • En lo que te depara este nuevo año…

Mi querido(a) amigo(a), me gustaría que te detuvieras un instante y que reflexionases sobre tus pensamientos, sobre esos primeros pensamientos que tienes al despertar. ¿Y si, como el rey David, te vuelves a Dios y le pides: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí…” (Salmo 51:10)?

A veces, las responsabilidades profesionales y familiares nos pesan, y si además sirves como voluntario en tu iglesia o en alguna organización, la carga de estrés y el cansancio pueden llegar a ser considerables. Sin embargo, tu trabajo, tu familia o tu  servicio en la iglesia son regalos que vienen de la parte de Dios, y que tienen el objetivo de llenarte de gozo. Son bendiciones que están ahí para que las disfrutes.

Permíteme este sencillo consejo: Escoge con cuidado tus pensamientos, y llévalos cautivos a la obediencia a Jesucristo (mira 2 Corintios 10:5).

De esta manera podrás cultivar pensamientos de gratitud y agradecimiento. Poco a poco, tu espíritu se llenará con estos buenos pensamientos y estarás más enfocado en el Señor. Te animo a que adoptes este segundo hábito matinal: el de velar sobre tus pensamientos, para que así no te dejes invadir por aquellos que quieren estropear tu despertar y el resto de tu día.

¿Quieres orar conmigo ahora? “Señor Jesús, deseo adoptar este nuevo hábito de fijar mis pensamientos en Ti desde mi despertar, y no centrarme en mis preocupaciones. Purifica mis pensamientos y mi corazón, a fin de que, desde bien temprano en la  mañana, pueda escuchar Tu voz y sentir Tu Presencia en mi vida. En el Nombre de Jesús, ¡Amén!”

¡Qué el Señor te fortalezca querido(a) amigo(a)! ¡Feliz Año Nuevo!

Gracias por existir,
Éric Célérier