¡Gracias!

La meditación de hoy corre a cargo a nuestro amigo Christian Misch. ¡No te la pierdas!

Cuando pasamos por momentos de prueba, generalmente lo que menos nos apetece es alegrarnos.

Recuerdo que una vez me dio una gripe de esas que te dejan el cuerpo molido. En aquel tiempo estaba aún estudiando en la universidad, y justo ese día teníamos una clase muy importante. Por lo tanto, salí de la cama como pude y junté todas mis fuerzas para vestirme, agarrar el transporte público y caminar hasta la universidad. A la vuelta seguía sin encontrarme bien, pero mientras estaba de camino para casa, hubo un momento en el que una ligera sonrisa apareció en mis labios. No sé explicarlo demasiado bien, solo puedo decir que, en medio de mi malestar, empecé a sentirme agradecido al Señor. Es como si hubiese tenido la convicción en ese preciso momento de que el Señor estaba conmigo en medio de mi debilidad física, justo a mi lado, y eso me llevó a sentirme protegido. Solo pude sonreír y decirle: “¡Gracias, Señor!”. Mi corazón empezó a llenarse de gozo y paz, mientras seguía dándole gracias. ¡Fue una experiencia extraordinaria!

Esa sencilla oración me llenó de alegría, y cambió un día que parecía que iba a ser horrible en un día muy especial, a pesar de tener aún los síntomas de la gripe en mí.

Querido(a) amigo(a), la Biblia dice “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas…” (Santiago 1:2). En medio de las pruebas y dificultades por las que estás pasando en este día, puedes encontrar un gozo profundo si te abandonas al Señor y le dices “¡Gracias! Gracias por estar aquí conmigo a mi lado en medio mis pruebas”. Sí, querido(a) amigo(a), las dificultades quieren ponerte a prueba, ¡pero tu gozo pone tus pruebas a prueba! Cuando las miras con los ojos de la fe, te das cuenta de que no son tan grandes como parecían.

¿Le has dado hoy gracias al Señor?

¡Gracias Christian! Querido(a) amigo(a), te llevamos en nuestro corazón y oramos por ti.

Gracias por existir,
Eric Célérier