¿De qué estás hablando? ?

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¿Qué temas de conversación suelen ser más recurrentes cuando hablas con tus amigos? Piénsalo por un momento… ¿Qué es lo que más te apasiona?

Jesús dice que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45). ¡Es verdad! Cuando hay algo que nos apasiona no podemos dejar de hablar de ello, ya sea el fútbol, la moda o la informática, por poner unos ejemplos. Es probable, de hecho, que si hay personas alrededor que no comparten tu pasión por ese tema, te digan a menudo: “¡Ya estás otra vez hablando de esto…!”. ¡Es normal, no lo puedes evitar! =) Te sale de manera natural. 

El pasaje que vamos a analizar esta semana empieza diciendo: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley…” (Josué 1:8). Generalmente entendemos que tenemos que guardar la Palabra de Dios en nuestro corazón y que debemos leerla con regularidad, pero fíjate en lo que dice este pasaje: el término clave es la boca. “Nunca se apartará de tu BOCA…”.

Lo que decimos tiene un impacto enorme en nuestras vidas. Es por ello que el rey David solía decirle al Señor: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío” (Salmo 19:14).

Querido/a amigo/a, cuando hablas de la Palabra de Dios, la Palabra te habla aun más a ti. 

Esa conversación te ayuda a profundizar en ella, a tenerla más presente en tu realidad del día a día. 

Hay promesas, inspiración, sabiduría y todo tipo de bendiciones escondidas en ella, y es a través de tu lectura y de tu confesión que podrás beneficiarte de ellas. 

Hoy quiero invitarte a que bebas con ganas de la fuente de la Palabra de Dios, y a que empieces a hacerla parte de tus conversaciones diarias. Por ejemplo, puedes hacerte una lista de versículos importantes, y empezar a confesarlos en voz alta en tus momentos de oración, para apropiarte así de sus promesas. Cuando leas algo que te guste en la Biblia, puedes compartirlo con tu familia o tus amigos de la iglesia, por ejemplo, o en las redes sociales, y crear así una conversación en torno a ese pasaje.

Que la Palabra de Dios esté siempre en tu boca y en tu corazón, querido/a amigo/a.