¿Conoces a algún director de oración? ?

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La ayuda del Espíritu Santo a la hora de orar es sencillamente inestimable. La he podido experimentar muchas veces a lo largo de mi vida. Déjame contarte una de ellas. 

Cuando era más joven solía pasarme los domingos enteros en la iglesia, ayudando en todas las áreas posibles: preparar los micrófonos, dar la clase de la escuela dominical, ordenar, tocar en la alabanza… Cuando todo se terminaba y la gente se quedaba a hablar, generalmente ahí estaba yo, recogiendo los cables y colocando todo para el domingo siguiente. En ocasiones, cuando por fin terminaba con mis obligaciones, todos mis amigos se habían marchado, y me encontraba solo. Recuerdo volver a casa con lágrimas en los ojos, triste, mientras le preguntaba al Señor qué es lo que estaba fallando. Mientras oraba y pensaba, empecé a ver más claro el problema: yo mismo me estaba aislando. Mi compromiso con las tareas de la iglesia se había convertido en una excusa para refugiarme en ellas y no abrirme a los demás. Cuando lo entendí, pude buscar una solución para atacar el auténtico problema. ¡Fue muy liberador!

Así es como obra el Espíritu Santo: Él nos revela lo que no vemos, y nos ayuda. El apóstol Pablo dice: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26). ¡Él es el mejor ayudador! El Espíritu Santo transforma nuestra oración en un arma efectiva contra las tinieblas. Él te dirige y te ayuda a orar de una manera eficaz. 

Te invito a que ores ahora conmigo: “Señor, te pido que me ayudes a orar. Que Tu Espíritu Santo me dirija, y me revele lo que no soy capaz de ver. ¡Gracias, Señor, por tu amor, y por todo lo que me has revelado estos días acerca de la oración! Ayúdame a ponerlo en práctica, y a crecer en mi vida de oración, como nunca antes. En el Nombre de Jesús. ¡Amén!”

Querido(a) amigo(a), hemos llegado al final de esta serie, pero deseo que esto no sea más que el principio de una nueva etapa en tu vida, marcada por el deseo de orar. No olvides descargar la guía de Estudio de esta serie, puedes hacerlo en este enlace.

¡Eres un Milagro!
Christian Misch