¿Cómo puedes crecer en humildad?

Home | Encuentra todos los mensajes | ¿Cómo puedes crecer en humildad?

Cuando oímos hablar de humildad, nos suele venir a la mente la imagen de un hombre discreto que trabaja en la sombra sin que nadie lo sepa, o la imagen de una mujer que se ocupa de su hogar sin descanso, sin quejarse nunca ni mostrar signos de fatiga. Es por ello que, cuando hablamos de humildad, raramente nos viene a la mente la imagen de un niño.

Sin embargo Jesús dijo: “Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (Mateo 18:4).

¡Oh, qué enorme es la sabiduría de Dios! Nuestro Padre nos enseña que la verdadera humildad no se encuentra muchas veces en las cosas que nosotros pensamos, sino en cosas tan sencillas como la sonrisa de un niño.

Un poeta persa del siglo XIII dijo: “La humildad consiste en reconocer que cualquier criatura en el universo es susceptible de enseñarnos aquello que ignoramos”. ¿Estamos dispuestos(as) a dejarnos enseñar por los niños(as) en cuanto a la humildad?

Jesús nos enseña que, si queremos ser grandes en el Reino de Dios, entonces debemos hacernos pequeños y ser enseñables, como ellos. ¡Oh, querido(a) amigo(a), que hoy nos dejemos transformar por Dios y nos hagamos como niños pequeños: simples, alegres, dulces, y humildes de corazón!

¿Quieres orar conmigo por ello? “Padre nuestro, gracias por el don de la vida. Gracias por habernos creado, y porque hemos sido niños durante los primeros años de nuestra vida. Ayúdanos a crecer cada día en humildad, a ser dulces y humildes de corazón como lo son los niños, como lo eres Tú, Jesús. Ayúdanos a actuar y a hablar como Tú deseas que lo hagamos, para gloria de Tu Nombre. En el Nombre de Jesús, ¡Amén!”

Querido(a) amigo(a), no lo olvides: ser grande en el Reino de Dios significa hacerse pequeño(a) como un niño(a).


ALABANZA: REY DE MI CORAZÓN (BUENO ES DIOS)

Hoy quiero compartir contigo esta preciosa canción titulada “Rey de mi corazón (Bueno es Dios)”, interpretada por Majo Solís y la banda Horizonte. ¡Alaba al Señor con un corazón totalmente abierto a Él, como un(a) niño(a)!

Gracias por existir,
Éric Célérier